Porque... se me dio la gana.
Y el mundo gira muy rápido y me marié.
Me voy a otro, nos vemos pronto!
martes, 14 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
de la nada
Ver las nubes rosadas,
Ver las nubes grises
Ver las nubes blancas que se iban...
Ver salir el sol !
Ver a esos perros jugando a la ronda.
-QUÉ?!
Era diferente mi opinión, lo que yo quería... nunca supe y sigo sin saber decir las cosas en su debido tiempo y cuando ya voy a hacerlo es demaciado tarde y vuelve a quedarse guardado bajo un millón dos llaves que luego se pierden por separado para que nadie las encuentre. El tiempo siempre está. Ahora, antes, después... SIEMPRE Quizás era una mentira y por eso nadie lo contó ni comentó y nadie dijo nada. Preferible es omitir comentarios, quizás ni las palabras se hilvanaban bien en su cabeza, con ideas a medio armar. De cristal, que a mitad de camino soplaba una ráfaga y las hacía trizas en cincuenta pedacitos ínfimos. Quizás esas sonrisas no valían nada, en verdad no, no valían nada!, no decían nada si se compara cómo lo hacían sus ojos... cómo explicaban la solución del peor problema, de los más imposibles que existieran... decían cosas tan lejanas a lo mundano, a lo común, a lo imperfecto...
Así es la ley del equilibrio? ehhh, EXISTE?!
La libertad propia no se consigue a partir de la libertad ajena, error.
Ver las nubes grises
Ver las nubes blancas que se iban...
Ver salir el sol !
Ver a esos perros jugando a la ronda.
-QUÉ?!
Era diferente mi opinión, lo que yo quería... nunca supe y sigo sin saber decir las cosas en su debido tiempo y cuando ya voy a hacerlo es demaciado tarde y vuelve a quedarse guardado bajo un millón dos llaves que luego se pierden por separado para que nadie las encuentre. El tiempo siempre está. Ahora, antes, después... SIEMPRE Quizás era una mentira y por eso nadie lo contó ni comentó y nadie dijo nada. Preferible es omitir comentarios, quizás ni las palabras se hilvanaban bien en su cabeza, con ideas a medio armar. De cristal, que a mitad de camino soplaba una ráfaga y las hacía trizas en cincuenta pedacitos ínfimos. Quizás esas sonrisas no valían nada, en verdad no, no valían nada!, no decían nada si se compara cómo lo hacían sus ojos... cómo explicaban la solución del peor problema, de los más imposibles que existieran... decían cosas tan lejanas a lo mundano, a lo común, a lo imperfecto...
Así es la ley del equilibrio? ehhh, EXISTE?!
La libertad propia no se consigue a partir de la libertad ajena, error.
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